África, una sola voz contra el cambio climático

África, con unos mil 300 millones de habitantes, es el continente que según expertos más sufre los embates del cambio climático, sin embargo, constituye la región que emite menos gases contaminantes con alrededor del cuatro por ciento.

Al valorar esa situación en la Semana del Clima en África, celebrada en Gabón del 29 de agosto al 2 de septiembre, el presidente de ese Estado, Ali Bongo, expuso que las persistentes sequías causan hambrunas extremas y desplazan a millones de personas en el área.

Tampoco para analistas pasan inadvertidas las exorbitantes inundaciones de los últimos tiempos, provocadas por lluvias repentinas en países como Sudán del Sur y Senegal, con pérdidas de vidas humanas y daños materiales.

En presencia de unos mil delegados, entre ellos jefes de Estado, representantes gubernamentales y de grupos ecologistas, el mandatario coincidió con otros oradores en la necesidad de emprender acciones urgentes para mitigar los efectos del cambio climático.

Tras considerar que por esa causa unos 22 millones de habitantes en el denominado Cuerno de África, con naciones como Somalia y Etiopía, padecen inanición, advirtió que el ascenso del mar amenaza, entre otras, a las ciudades de Dakar, Senegal; Lagos, Nigeria; Ciudad del Cabo, Sudáfrica; y Libreville, Gabón.

El foro resaltó en su declaración final la importancia de “luchar unidos por una reducción de la temperatura media mundial hasta 1,5 grados centígrados y construir un futuro resiliente”, lo cual sentará las bases del impulso regional para la acción climática.

Como antesala de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima Cop27, que tendrá por sede a Egipto en noviembre venidero, en la cita gabonesa se examinaron temas como la adaptación al cambio climático, medidas para la mitigación de ese fenómeno y la financiación del clima.

En relación con ese último tópico, según datos del Banco Mundial, para cumplir con los compromisos relacionados con la protección del medio ambiente, el área de conjunto necesitará hasta 2030 un fondo financiero ascendente a unos 1,6 billones de dólares.

Ante la emergencia global que representa el cambio climático, gran parte de esos recursos deben ser aportados por los países industrializados, considerados los mayores contaminantes de la atmósfera en el mundo al liberar excesivas cantidades de dióxido de carbono.

Varios oradores coincidieron también en que en la próxima Conferencia medioambiental “debemos mostrar cómo se alcanzará el Acuerdo de París sobre el Clima, mediante la aplicación de políticas y programas, mediante la innovación y la transformación”.

Para el canciller egipcio, Sameh Shoukry, uno de los responsables de la organización de la Cop27, resulta importante advertir que los Estados desarrollados incumplen con sus compromisos con el cambio climático.

De cara a esa malsana situación, los países africanos, con escasos medios financieros a su alcance, gastan cada año del dos al tres por ciento del Producto Interno Bruto para reducir el impacto de la variación climática, valoró el funcionario.

EL EJEMPLO DE GABÓN

Al calor de la cita gabonesa activistas sociales expusieron, por otro lado, que el gobierno local, pese a que multinacionales extranjeras explotan sus grandes reservas madereras, deviene ejemplo en la protección de la selva tropical de la cuenca del Congo.

Según el ministro de Bosques, Océanos, Medio Ambiente y Cambio Climático en Libreville, Lee White, el Estado de África Central con sus políticas de preservación medioambiental se posiciona como modelo en la conservación de bosques tropicales, que cubren el 88 por ciento del país.

Para White y ecologistas en general resulta trascendente resguardar la vida de las especies y la flora en la mencionada cuenca del Congo, la mayor de África con unos tres millones 700 mil kilómetros cuadrados, reseñó el canal televisivo Al-Jazeera.

Dicho espejo de agua se extiende por territorios como Camerún, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón.

Apuntó, asimismo, que si se talan los árboles en Gabón dejan de caer suficientes precipitaciones en el norte de Nigeria, región del Sahel, y si se destruye la selva de la República Democrática del Congo no lloverá en Etiopía y el Nilo Azul, “y si se pierde eso, se pierde la agricultura egipcia”.

Tal análisis demuestra la interrelación existente en materia medioambiental entre los diferentes ecosistemas de los países africanos y más allá de esas demarcaciones.

Además de la experiencia gabonesa en la preservación de sus áreas boscosas, se ponen en marcha en el continente otras iniciativas como la de Nigeria, primer productor de petróleo en el continente africano, el cual desarrolla un Plan de Transición Energética.

Ese proyecto, para cuyo desarrollo el gobierno de Abuja busca movilizar unos 410 mil millones de dólares, persigue llegar a 2060 con emisiones cero de gases nocivos a la atmósfera, de acuerdo con el portal digital Premium Times.

Aún en medio del sobrecalentamiento del clima y condiciones de pobreza en numerosas zonas, el continente africano lucha por encauzar su desarrollo, con el crecimiento material y espiritual de los comunitarios locales y la preservación de ríos, bosques y flora y fauna.

No en balde África, entre otras bondades, además de un gran mercado en crecimiento, posee enormes riquezas naturales y la población más joven y numerosa a escala planetaria, la cual necesita subsistir mediante la conservación de su hábitat.

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