Dania, la lubricadora de la “Carlos Manuel de Céspedes” (+Fotos)

Dania Rosabal Pérez conoce cada uno de los equipos de la Central Termoeléctrica (CTE) Carlos Manuel de Céspedes, en la provincia de Cienfuegos, y no es para menos, porque esta mujer ha dedicado a la industria más de 30 años de su vida.

Mientras caminaba por dentro de una de las unidades, como quien anda por su propia casa, explicó a la Agencia Cubana de Noticias los motivos por los que prefiere laborar en la planta más eficiente de Cuba, entre las de su tipo, y Vanguardia Nacional en 42 ocasiones.

Ella es la técnica de lubricación, su primer y único trabajo desde que se graduó en la década de 1990, y del cual nunca ha querido separarse. Señaló que cada jornada comienza con la revisión y limpieza de las bombas de las máquinas, tanto las grandes como las chiquitas, luego los mecánicos realizan su parte, y después ella cierra con el engrase.

Afirmó que no es difícil realizar esas tareas, porque sabe de memoria cómo funciona todo, así como cuáles son las grasas y los aceites que lleva cada equipo.

Más de tres décadas de experiencia convierten a esta fémina en una especie de guía para quienes se inician en su área y en el sostén de colegas con más tiempo en la central.

Dijo que a veces algunas de las personas que trabajan con ella tienen dudas sobre determinado tipo de producto a utilizar y se acercan a preguntarle su opinión, entonces les explica lo relacionado con la grasa que lleva cada máquina y por qué es esa en específico.

Se ha erigido como una líder para el resto del colectivo, todos hombres, por su consagración, sentido de pertenencia y puntualidad, entre otras tantas cualidades.

“Nunca falto, destacó, no me gusta, y si dejo de venir algún día porque estoy enferma o tengo algún problema, enseguida me llaman para interesarse por mí; igual sucede cuando no estoy y les surge una duda, me localizan y preguntan.

“Por tradición, estas plazas prácticamente las ocupan hombres, resaltó, pero yo aquí me siento bien, cómoda, feliz, nunca he sufrido discriminación y tampoco me han dejado sola; al contrario, me ayudan mucho en todo momento y hasta me achican el nombre, me dicen Danita, de cariño.”

Dania también ha transitado por los caminos de la innovación, en una de las tantas empresas cubanas golpeadas con fuerza por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Sobresale, expresó, la fabricación de aditamentos para echar aceite a los acondicionadores y a la bomba de alimentar. Han sido cosas pequeñas, pero de envergadura porque me permitieron desempeñarme mejor y con más comodidad.

Apuntó que cuando hay mantenimiento la faena resulta más ardua, son los primeros en comenzar y los últimos que terminan, pero cuentan con el técnico del área, quien siempre les echa una mano.

Como otras, esta constituye una responsabilidad que demanda mucho tiempo, pero ella recibe siempre el apoyo familiar.

Comentó que tiene un hijo de 25 años, a quien no ve hace tres años porque estudia en el exterior, pero la llama a diario y la impulsa a seguir adelante; además, vive con sus padres, quienes la extrañan cuando no puede ir a casa porque hay mantenimiento o avería.

Manifestó que en ocasiones se ha quedado en la CTE 24 horas, sin embargo, ellos comprenden por qué se ausenta y la importancia de su trabajo.

Contar con la familia deviene acicate para Dania, como también lo es el hecho de desempeñarse en un colectivo que la respalda y respeta, donde pretende seguir hasta tanto sus fuerzas se lo permitan, en aras de contribuir a que la “Carlos Manuel de Céspedes” continúe siendo puntera en la generación eléctrica del país.

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