Honor y Gloria eterna a nuestros combatientes

¿Quiénes son los 32 héroes cubanos que cayeron en Venezuela, cumpliendo su deber internacionalista? Son colaboradores que fueron allí a dar su aporte a un país hermano, como parte de acuerdos entre los gobiernos soberanos de Cuba y la patria de Bolívar. Ahora la maquinaria propagandística del enemigo del norte los quiere transformar en mercenarios, porque no pueden entender la valentía desinteresada, el internacionalismo, ni la historia de este pueblo. El ladrón piensa que todo el mundo roba y el gendarme imperial piensa que todo el mundo quiere conquistar a los demás. Por eso no pueden entender la dimensión gigantesca de esos que fueron a tender la mano amiga a un país que enfrenta la misma agresión sin cuartel que por tantos años hemos enfrentado los cubanos. No entienden ni quieren entender que los pobres de la tierra se tiendan la mano, no saben que la américa nuestra tiene buena memoria, y que recordamos cada bota yanqui que ha pisado nuestro suelo.
Nuestros héroes, esos que se inmortalizaron en valerosa lucha contra la barbarie estadounidense, estaban en Venezuela para brindar su ayuda, su experiencia en el combate contra el imperialismo y sus esbirros, en total acuerdo con la legislación internacional. No somos extraños a este tipo de cooperación, la recibimos de los soviéticos en un momento de nuestra historia y la brindamos luego en África sin que mediara jamás el pago mezquino que solo exigen los cobardes. Pero antes, mucho antes también: el che, Pablo de la Torriente Brau, Carlos Roloff, el generalísimo Máximo Gómez y tantos, tantos otros que desde otras tierras vinieron a ofrecernos el valor en sus corazones, como tantos otros de este país que regaron con su sangre la libertad de otras tierras. Nada hay de raro en que un país como el nuestro devuelva la hermandad que tantas veces ha recibido.
Son muy diferentes las cosas al otro lado del mar, esas fatídicas noventa millas que nos separan. Estados Unidos contrata mercenarios y se inventa nombres rimbombantes como “contratistas de seguridad” para luego esconder sus muertes y tener una vía de escape, una forma de negar las atrocidades de sus perros de presa. Es interminable la lista de crímenes contra la humanidad, de violaciones de los más básicos derechos humanos que han cometido los combatientes del imperio, soldados del dinero dispuestos a cometer cualquier crimen en busca de una supremacía que está destinada a caer, como se caen todos los imperios porque son de barro los pies aunque sea de oro la cabeza.
Hay tanto que nunca sabremos sobre ellos, nuestro héroes. En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, dijo el apóstol de la libertad cubana, y lo cierto es que la batalla no ha terminado aún. Lo que fueron a defender los cubanos a Venezuela tiene plena vigencia y la situación a cambia con una velocidad que exige prudencia, que demanda que los nuestros actúen con discreción siempre y en secreto la mayor parte de las ocasiones. Peor hay algo que sí sabemos, los cubanos no fueron allá a someter a nadie, a robar recursos o a interferir con los asuntos internos de otro país. Fueron a combatir a los mercenarios que están dispuestos a vender la patria americana a cambio de las promesas vacías de una prosperidad que jamás se han hecho realidad. Miremos a la historia cercana, recordemos por un momento que le pasó a Yugoslavia Afganistán, a Iraq, Siria o Libia, por recordar solo algunos de los ejemplos más recientes. Miremos cómo la Unión Europea pierde su independencia y poco a poco da señales de decadencia bajo el peso de la servidumbre. Solo podemos esperar desestabilización y extremismo; guerra, caos y narcotráfico impuesto, en esto las lecciones de la historia son claras, solo tenemos que mirar atrás.
Hay en Venezuela como también los hay en Cuba, quién diga que estaremos mejor entre las garras del águila imperial. Habrá siempre quien diga que la libertad y la dignidad son cosas del pasado. Solo necesitamos mirar al pasado, a la larga, larguísima historia de terrorismo, guerra y sangre de los Estados Unidos, para dar una respuesta a los anexionistas de hoy, que tienen otros nombres pero son hijos de la misma cobardía. Solo tenemos que mirar los 32 héroes que regresaron al suelo patrio, para saber quiénes son nuestros amigos y cual es nuestro camino.
