Ajedrez cubano con buen futuro

Todo parece indicar que el futuro del ajedrez cubano va por buenos cauces, si tomamos en cuenta la reciente actuación de un grupo de bisoños en la Olimpiada Mundial sub-16 celebrada en Nakhchivan, Azerbaiyán, donde se ubicaron en el puesto 12 entre 34 escuadras de 23 naciones.

Los cuatro integrantes del elenco antillano disputaron su primera gran prueba internacional y  debieron enfrentar las nueve rondas sin descanso, con un saldo positivo al final de cinco matches ganados y cuatro perdidos, para totalizar 10 unidades.

A solo medio punto estuvieron los caribeños de incluirse entre los 10 mejores conjuntos de la lid, jugada por el sistema suizo.

Según declaró desde la sede el capitán y entrenador principal de los cubanos, Rodney Pérez, todos aportaron el máximo.

El más sobresaliente fue el defensor del primer tablero, el Maestro FIDE Daniel Hidalgo, líder del ranking nacional de la categoría, al sumar cinco puntos de nueve posibles en su compleja ubicación, donde evidentemente se cruza con los mejores de cada plantel.

Por su parte, Leduard González y Greter Caballero sumaron 4,5 unidades cada uno para la mayor de las Antillas y José Alejandro Izquierdo aportó cuatro rayas en la tercera mesa.

Recordemos que Cuba acudió al evento por una invitación formal de la FIDE por los buenos resultados de categorías inferiores en el pasado reciente, pero esto implicó que la cifra de competidores fue el mínimo de cuatro y no hubo reservas, por lo que  no hubo descanso para nuestros jugadores, en un torneo que tampoco tuvo jornada de asueto.

La lid fue ganada por el equipo Turquía rojo, primera selección de ese país, que conquistó la medalla de oro con paso perfecto de 18 puntos de 18 posibles, mientras que Uzbekistán I mereció la presea de plata con 15 unidades, dos más que Azerbaiyán I, ganador del bronce.

Para nuestros chicos es sin dudas un gran aliciente el poder competir a este nivel en tan temprana edad, y una motivación para mantenerse ligado al juego ciencia, pues mostraron que pueden logar resultados importantes si se preparan y compiten bien.

Una oportunidad como esta, de hecho fue la primera participación histórica de Cuba, puede marcar un antes y un después para los trebejistas más pequeños, que usualmente no afrontan partidas internacionales sino hasta edades más avanzadas.

También para ellos era una presión extra el hecho de ser los abanderados de la isla en estos certámenes, porque se debía corresponder la invitación con un buen resultado competitivo.

Ojalá la FIDE haya quedado lo suficientemente satisfecha con el desempeño como para reiterar la invitación en el futuro, porque en nuestra situación económica actual es bien difícil asumir los costos por nuestra cuenta.

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