El cambio climático potencia las alergias

El calentamiento global conduce a que las alergias al polen persistan en Italia durante todo el año, con síntomas peores y más duraderos, y dentro de unas pocas décadas podría haber un aumento del 200% en la cantidad total de polen liberado por las plantas.

La advertencia proviene del congreso de la Sociedad Italiana de Alergia, Asma e Inmunología Clínica (SIAAIC) en curso en Verona, noroeste de la península, e indica que el cambio climático también es culpable de un fenómeno que podría pesar en la vida de más de 10 millones de italianos.

Para los aproximadamente 10 millones de personas que padecen este tipo de dolencias en el país europeo, por lo tanto, es posible que ya no haya «temporadas tranquilas».

Los especialistas reunidos en Verona debaten sobre los efectos del cambio climático que, advierten, provocaron un progresivo alargamiento y empeoramiento de las polinosis que hoy tienden a abarcar todo el año.

El aumento de las temperaturas, explican los alergistas, está provocando la propagación del polen también en otoño de varias especies que concentran la floración entre primavera y verano, con una liberación de carga de polen cada vez más abundante.

A esto se suman las floraciones tempranas de primavera y las polinizaciones invernales prolongadas, como demuestra un estudio publicado en Nature Communications, según el cual en unas décadas la temporada crítica para las alergias comenzará hasta cuarenta días antes en primavera y durará tres semanas en otoño.

En otras palabras, los cambios climáticos distorsionaron el calendario del polen, provocando también la propagación de alérgenos «fuera de temporada»‘.

Debido a las anomalías climáticas, cada vez más recurrentes, «estamos registrando un aumento de las solicitudes de ayuda, incluso en períodos inusuales en el pasado, por parte de los alérgicos, no solo en primavera», dijo Gianenrico Senna, presidente de SIAAIC y profesor de Enfermedades Respiratorias en la Universidad de Verona.

«Muchos italianos corren el riesgo de sufrir alergias al polen prácticamente todo el año, con peores síntomas y tratamientos que deben prolongarse en el tiempo», subrayó.

De hecho, los relevamientos realizados por las redes de monitoreo del polen aéreo en la atmósfera, en los últimos 30 años, muestran cambios evidentes.

Por ejemplo, detalló, Senna, la parietaria, en Italia y en todo el Mediterráneo, y la ambrosía, en el norte de Italia y en toda Europa Central, muestran una extensión de su temporada de polinización.

En particular, debido al aumento de las temperaturas, la parietaria permanece casi todo el año y sigue soltando polen hasta fines de septiembre y octubre. La ambrosía, por otro lado, comienza a florecer en julio y, gracias al calor, continúa incluso en otoño.

«Esto significa que las estaciones de polen de las diferentes plantas están destinadas a emerger cada vez más al mismo tiempo: si antes comenzaba, por ejemplo, con polen de ciprés y solo más tarde llegaba el abedul, en el futuro las olas de polen ocurrirán simultáneamente en las mismas semanas», detalló.

Por eso, hizo una advertencia sobre las emisiones de CO2.

«Si no decidimos dar un recorte drástico en las emisiones de CO2, dentro de unas pocas décadas registraremos un aumento del 200% en la cantidad total de polen liberado por las plantas.

Ahora es innegable que el cambio climático está teniendo efectos no solo sobre la duración de las enfermedades alérgicas al polen, sino también sobre su intensidad», subrayó Senna.

Además, no hay que olvidar que el otoño es notoriamente la estación «negra» para los alérgicos a ácaros y mohos, cuya proliferación se ve favorecida por las primeras lluvias y el encendido de las calefacciones.

Finalmente, el especialista hizo una invitación a la cautela y al uso responsable de los medicamentos.

«Tanto las terapias con antihistamínicos, eficaces para los estornudos y la secreción nasal, como las de cortisona inhalada contra las obstrucciones nasales, no presentan contraindicaciones particulares, pero sigue siendo fundamental que las prescriba un médico, quien debe evaluar la posibilidad de inmunoterapia con alérgenos específicos», concluyó el presidente del SIAAIC.

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