Se agota el crédito de Xavi

Llegó como el gran salvador, como el heredero de Pep Guardiola, y un año después está firmando el peor desempeño de un entrenador del Barcelona en dos décadas.

Es que el fenómeno Guardiola es irrepetible, realmente nunca se había visto tal explosión de un exjugador convertido en entrenador tan pronto y con resultados tan aplastantes como los del ídolo de Sampedor.

Xavi Hernández quería emularlo. Vivió la misma gloria como jugador, incluso más porque fue campeón del mundo con España en 2010, son catalanes de pura cepa y jugaba en la misma posición, pero desde los banquillos su desempeño ha estado muy lejos del de Guardiola.

También se asemejan en la altivez, pues el de Tarrasa muestra el mismo menosprecio hacia los rivales, sin importar lo que hayan ganado ni lo poco que él ha conseguido, aunque la falta de autocrítica parece más evidente con este último.

Si la pasada temporada, en la que sustituyó a un Ronald Koeman que exhibe mejores números y tenía al Barca vivo en la Liga de Campeones de Europa, no se le exigía demasiado porque era un recién llegado y también inexperto, todo cambió con las célebres palancas.

Esos arriesgados movimientos que tienen hipotecado el club por las próximas dos décadas le permitieron sumar a jugadores de alto nivel como el polaco Robert Lewandowski, el francés Jules Koundé, el danés Andreas Christensen y el marfileño Frank Kessié, pero ni aún así ha podido reflotar al club de su marasmo.

Luego de un paso sólido en la Liga española, en buena medida por no haber enfrentado a rivales de calidad y sacando algunos partidos por los pelos, cuando chocó con equipos superiores suspendió el test.

Perdió en Europa con el Bayern Múnich y el Inter de Milán, empató de nuevo con el plantel italiano y acaba de caer estrepitosamente ante su odiado rival Real Madrid en el Super Clásico del fútbol mundial.

Ambos equipos llegaban igualados en la cima del fútbol español, pero la realidad de los merengues era completamente distinta, con su pase seguro a la siguiente instancia de la Champions y una plantilla que juega de memoria.

Ese ha sido uno de los principales problemas de Xavi, porque amén de las lesiones, no acaba de decantarse por un once titular, no se sabe bien si por él mismo o porque la directiva le tiene “vetados” a algunos futbolistas.

Es inexplicable que este domingo haya dejado en la banca a Jordi Alba, uno de los azotes del Madrid en la última década, y a Gavi, un jovencito que es todo ímpetu sobre la grama, precisamente lo que necesita este equipo, donde la desidia es evidente en varios elementos.

Está muy claro que de no llamarse Xavi Hernández estaría de patitas en la calle, pero sigo pensando que es el entrenador del futuro de esta plantilla. Como dije desde el principio, me parece que con él se quemaron etapas, y será complicado para esta directiva, ahogada por las cifras, mantenerlo en el puesto jugando la Europa League.

Evidentemente necesita más tiempo para madurar como entrenador, pero no sé si tiene el crédito suficiente. Igual no le vendría mal bajarse los humos y hasta aceptar que existe más de una manera de jugar al fútbol (como hizo el año pasado con una peor nómina), porque aquí se trata de ganar.

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