Jan Cruz, hacia un paraíso Sobrenatural

En el mundo de la música actual por suerte encontramos artistas como Jan Cruz, que siguen apostando por hacer música pop de buen gusto y calidad. Sus temas fluyen de manera muy natural y espontánea. Posee una voz clara, con excelente dicción, colocación y afinación. Su propuesta se basa en una factura muy bien lograda, pensada tanto para un público joven como de todas las edades, con quienes logra comunicarse y conectar a través de temas con textos poéticos, arreglos musicales con extensa gama de variedad de timbres y recursos que utiliza en la instrumentación haciendo que cada uno posea su propio sello sonoro, además de un acabado donde el más mínimo detalle fue previsto, algo que agradece quien escucha de manera exigente. Su proceso creativo nace desde lo espontáneo y sincero, como lo fue la entrevista que nos concediera, donde le propongo al lector adentrarnos en varias etapas de su trayectoria artística.

“He pasado por varios estilos, como la salsa, el jazz, el son, o el rock, pero me identifico más con la música pop, y eso es lo que quiero mostrar a través de canciones con un lenguaje que llegue de una manera clara, donde también los mensajes a veces queden abiertos para que cada cual interprete las canciones y se cree un mundo particular alrededor de ellas.

“Ese es mi propósito, contar mis vivencias, las que tienen seres muy cercanos a mí, cosas que vivo a diario, temas sociales, otras veces más existencialistas, pero que conecten y las personas además se puedan inventar sus propias historias con mis melodías. Creo que ya mis canciones van tomando un estilo y el público se va identificando con ellas. Quiero seguir desarrollando eso y mostrar mi manera de ver la música, ser lo más sincero posible a través de lo que me gusta hacer”.

Jan Cruz comenzó su carrera en Santa Clara, dónde buscó apoyo en la Casa de la Cultura. Allí encontró al maestro René Gárciga Herrera [1], quien lo introdujo en el aprendizaje de la guitarra. Posteriormente decide buscar otras alternativas y opta primeramente por el tres, muy afín a la guitarra. En ese momento contó con el apoyo del excelente tresero Maykel Elizarde Ruano. Sin embargo, encausa definitivamente su camino por el bajo eléctrico con la guía de los bajistas José Domínguez Pérez y Juan Antonio Crespo Pérez. Con este instrumento se sintió más identificado y a través de él obtiene su beca de estudios en la Escuela Nacional de Arte de La Habana, donde se presenta por convocatoria libre. Allí fue alumno del destacado contrabajista Jorge Reyes Hernández, a partir de entonces comienza un camino de búsqueda y consolidación dentro de lo que sería posteriormente su carrera como artista.

Mientras estudiaba en la ENA se unió a varias agrupaciones y proyectos, destacando entre ellos Denis y su Swing, con quien incursionó en el mundo de la salsa y la timba. Se presentó, además, en festivales Jojazz, acompañando a varios intérpretes. Pero su carrera da un giro, cuando después de graduado y de haber terminado su servicio social integra las agrupaciones de varios representantes de la trova cubana como Polito Ibáñez, Rochy Ameneiro y Santiago Feliú. Por supuesto que quise saber cómo fue para Jan Cruz esta experiencia y en específico, el estar cerca del emblemático Santiaguito, a quien lamentablemente perdimos físicamente el 12 de febrero de 2014.

“Un tiempo después de haberme graduado de la ENA (2006) comencé a tocar en la agrupación que acompaña a Polito Ibáñez, en la cual permanecí por más de una década. Él representó para mí una enseñanza súper fuerte. Gracias a Polito se me abrieron muchísimas puertas con otros artistas que me llamaban para hacer colaboraciones. Entre ellos estuvieron Santiago Feliú, Raúl Paz, Anabell López, Rochy Ameneiro, Tesis de Menta, Diana Fuentes; y numerosísimos más que tuve la suerte de acompañar y aprender de todos.

“Santiago fue una institución. Te soy sincero, yo conocía su música por algunas clases que dimos en algún momento de Historia de la Música o Apreciación Musical que mostraban canciones de los trovadores y alguna de Santiago entró ahí también, pero no era un conocedor fuerte de su música. Empecé a escuchar sus canciones y en principio me costaba porque era un mundo muy diferente del que venía yo. Luego de aprenderme todo el repertorio fue una cosa mágica porque empecé a sentir las canciones de una manera espectacular. Un artista que fue uno de los grandes genios de nuestro país. Tocaba la guitarra magistralmente y de verdad se aprendía muchísimo con él, no solo de música, sino también de experiencias de vida, de cosas más espirituales y personales. En los últimos 5 años de su vida fui el bajista que lo acompañó.

“Rochy tiene una visión diferente de hacer la música, ella es una intérprete muy ligada a la obra de cantautores de la trova, y tiene ese enfoque más de canción. Lo positivo que aprendí de esos trovadores y cantautores, que habitualmente la gente los escucha solo con una guitarra, era cómo poder aportar a su música desde el bajo eléctrico, acompañándolos con una banda, haciendo coros y poder enriquecer aún más la música que muestran, o mostraban en una época a la gente de una manera distinta”.

En un momento de su carrera Jan Cruz optó por seguir en solitario, que es como actualmente le conocemos. A través de lo aprendido en diferentes estilos creativos, pudo llegar al suyo propio y desde ahí construir un sello sonoro que recrea en los temas que nos regala. ¿Cómo sucedió este giro? Le dejo al lector la respuesta en la propia voz de Jan Cruz.

“Ya había compuesto algunas canciones y también instrumentales para cortos cinematográficos, publicidad y cosas así; pero entre 2013 y 2014, me enfoqué en hacer mi obra con más seriedad. Ahí vino otra de las casualidades de mi vida, porque en principio no quería cantar mis canciones, sino que fueran otros artistas. Empecé a cantarlas y a enamorarme de ese mundo. Felizmente me empezó a gustar. Sabes que, aunque tenga mucho que ver, es diferente estar en escena, delante, comunicándose con el público; comparado al músico que está un poquito más atrás en el rol de acompañante del cantante o solista. Tuve que aprender otras cuestiones no solo de interpretar y hacer música, sino de conectar con la gente de alguna manera. Eso ha sido otro aprendizaje. Empecé a dar clases de canto con la profesora Conchita Franklin, que me ayudó muchísimo. Aunque me dediqué a mis canciones que hasta ese momento hacía de manera intermitente, seguí tocando en otras bandas y con diferentes artistas también.

“Hace cerca de 8 años que decidí enfrentar mi carrera, priorizar mi historia como cantautor y mostrarlo en los medios. Tengo tres discos ya, uno independiente que fue el primero que hice, Mi propia paz (2014). Empezamos a darle publicidad en la radio y la gente se acercó a mí a través de canciones como Quiero estar en tu recuerdo y Espacios para hacerte feliz, que le hicimos un video experimental en un teléfono. En ese momento era bastante novedoso eso aquí en Cuba y llamó muchísimo la atención. Nos dieron una nominación a los Premios Lucas por ese video clip. Es un disco por el que siento un cariño especial, porque de alguna manera fue el comienzo, las primeras puertas que toqué y muchas de ellas se abrieron”.

“Mi segundo CD Aviones de papel salió con Bis Music. Tuve la suerte de que me trajera cosas bien lindas, entre ellas colaboraciones con otros artistas como Diana Fuentes, Daymé Arocena y David De María, que es un cantautor que me encanta, tiene una música preciosa. Ese  nos regaló un Premio Cubadisco en el 2017, en la Categoría Música Pop. Recuerdo que llegué con una de las canciones que se llama Me haces crecer y se la mostré en Bis Music a José Manuel García. Para fortuna mía le gustó, quiso escuchar más temas y me dio la posibilidad de hacer el disco. Compartí la coproducción musical con Adolfo (Fito) Martínez. Aprendí tanto de Fito, era una clase constante lo que me daba. Me siento feliz por la oportunidad que me dio José Manuel, que me haya abierto Bis Music las puertas para entrar a esa casa y que haya estado apoyando mi música. Ellos nunca me han impuesto nada porque esté de moda o no, sino que han confiado en lo que he querido mostrar y les estoy agradecido”.

“Luego vino este otro CD más reciente que se llama Sobrenatural que ya sacamos este año y que también tengo dos colaboraciones que me encantan, una con Jotabarrioz, en el tema que da nombre al disco y otra con Haydeé Milanés, en Polvo del Sahara. Ya se está promocionando en la radio y felizmente la gente está conectando con las canciones. Estuvo nominado a los Premios Cubadisco en las categorías de Pop y Diseño.

“Me siento afortunado de que las canciones hayan llegado a la gente. Les estoy agradecido a los que me han ayudado en la radio, los programas de televisión y a los que me han acompañado en hacer mi música. No es solo hacer la canción sino después poder contar con un montón de talentosos amigos que puedan aportar desde sus instrumentos a mis canciones y eso también me ha ayudado. Muchos han apostado a lo que hago.

“Tengo músicos como Hanser Arrocha en la guitarra eléctrica, que ha acompañado a Polito Ibañez, incluso antes de yo entrar en la agrupación de Polito, y es además fundador de Zeus, una banda de metal emblemática en nuestro país. Rosa García, en el piano y los coros, un encanto de persona. Katia Ribas en los coros, que ha hecho colaboraciones en grabaciones de muchísimos músicos y es fabuloso poder contar con su ayuda y su apoyo. Lekmay Álvarez que me acompaña en la guitarra acústica y es un músico que tiene una energía muy bonita, es una gran persona. Se acercó a mí, para que lo invitara a tocar dos canciones en uno de mis conciertos y terminó tocando el concierto entero y, además, se quedó en mi banda. Ernesto Castillo como baterista que es una persona espectacular. Me encanta tenerlos conmigo, al lado mío a todos. Entonces soy afortunado también por eso, porque las bandas son muy cambiantes, un día hay un músico y al otro ya no está. Los que están conmigo se han mantenido, mi banda ha tenido pocos cambios y eso es de agradecer. Son gente que han apostado a la música que hago y quizás también la energía que tenemos dentro de nuestro proyecto que eso es importante. Que no sea solo la música, claro, importa también la energía con la que vibra uno dentro del proyecto”.

Y esa energía la trasmite Jan Cruz tanto sus discos como otros en los que ha participado como colaborador. El momento sagradodónde nace la magia, que es para todos diferente, es un proceso creativo que influye mucho en el resultado de la obra del artista. Ya hemos hablado de sus inicios, su desarrollo y de la energía que le acompaña; pero ¿cómo concibe sus temas?, esa pregunta también la hice a Jan Cruz y desde la sinceridad que le caracteriza, satisfizo mi curiosidad.

“Habitualmente hago algunas armonías en la guitarra o en el piano y sobre eso empiezo a improvisar, me dejo llevar y muchas de mis canciones nacen de la improvisación, a veces solo lo que hago es cambiar dos o tres acordes y fragmentos de melodías, pero casi siempre nacen de manera espontánea. A eso le pongo el texto, me cuesta hacerlo de otra manera, prefiero a la música ir poniendo un texto que se acerque a la métrica que he venido haciendo. Así nacen las canciones, a veces algunas demoran par de días y otras, meses. Pero todo empieza del juego, la improvisación y tratar de buscar nuevos caminos a la hora de hacer música. Soy de los que compone en solitario, en penumbras. Lo bonito es sentir lo que haces, aunque hables de cosas tristes o melancólicas, es buscar la manera correcta de decirlo, ya eso lo hace hermoso. Es de lo que más disfruto de este proceso, no solo de cantar las canciones sino también del momento de crearlas, de ir inventándolas y cuando las tienes ya, siempre crees que pudo haber salido mejor, pero cuando decido terminarlas es otra sensación.

“Tuve la suerte de participar en un disco muy hermoso y diferente para mí. Se hizo el año pasado y se llama “Sueños diminutos”. Los protagonistas son el Coro Diminuto, que están haciendo canciones infantiles, compuestas por cantautores que habitualmente no hacemos este tipo de música. Es un proyecto mágico realmente, donde pude mostrar otra parte de mí. Escogí una canción que había comenzado a componer para mi perro Dalí, mi mascota. De verdad que me avivó esa parte de hacer música infantil. Una cosa bien bonita es que los niños se acerquen a algunas de mis canciones como Paraíso y Quiero, tema que comparto con Diana Fuentes. Tal vez porque el video clip tiene unos muñecos, que son personajes disfrazados con unas cabezas enormes; quizás por eso los niños conectan mucho con esa canción”.

Mientras escribía el artículo, iba escuchando los temas de sus discos Aviones de papel y Sobrenatural, disfrutando de las propuestas de Jan Cruz y de su manera de crear un mundo de sonidos con el cual acompañé mi propio proceso. Inmersa en los temas del cantautor cubano que acompaña nuestro vivir cotidiano y nos hace viajar en sus aviones de papel hacia esa dimensión paradisíaca, diferente y sobrenatural, donde sueños y realidad aparecen desde lo onírico y posible.


[1]René Gárciga Herrera (4 agosto 1939- 28 de julio 2022) fue un maestro muy querido que ayudó a muchos adolescentes y jóvenes interesados en el aprendizaje de la música, que se acercaron a la Casa de la Cultura de Santa Clara. Lamentamos su reciente pérdida física.

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